¿Quién puede decir que nunca soñó? Según neurólogos y cantidad incontable de psicólogos, nadie. Porque es una función biológica y esperada del cerebro, lo que lo hace necesario. De modo que si no soñáramos, seguramente afectaría a la capacidad mental y el fino hilo de la cordura se cortaría, de una vez y para siempre. Así que es correcto decir que todos (excepto casos extraordinarios) nos sumimos al dormir en estos mundos fantásticos y desconocidos. En ellos, nos sentimos libres y capaces de hacer lo que sea, o quizás inhabilitados de hacer una simple acción como caminar o hablar. Igualmente, todos creamos en nuestros subconscientes estos mundos imaginarios, como me gusta llamarlos. Aunque, no siempre tenemos control sobre ellos. De hecho, muy pocas son las personas que pueden controlar sus acciones dentro de los mismos o la forma en que avanza el desarrollo del sueño. Hoy me gustaría hablar de esas personas.
Orgullosamente, tengo que decir que me considero en parte miembro de ese selecto grupo de humanos que tienen la habilidad de controlar sus propios sueños. Pero eso sí, cuando tengo conciencia de que estoy en uno. Pienso que a muchos les debe pasar que estando sumido en el mundo de Morfeo, uno no se percata de que puede estar en la vigilia del sueño. Tal y como dice Descartes, muchas veces no podemos distinguir de la realidad y la fantasía de los sueños. Muchas veces, estoy en el traqueteo de mi vida diaria tratando de que las cosas me salgan lo mejor posible, lo cual es una empresa bastante difícil de afrontar, y en un suceso repentino acabo en mi pieza recostado en mi cama, todavía empezando el día; cuando en el sueño, el mismo estaba ya terminando. Son esas bifurcaciones entre lo imaginario y lo real, a lo que más le temo cuando voy a dormir. Porque así como los momentos tediosos se esfuman en un abrir de ojos, situaciones ideales e idílicas caen en pedazos con el sol de la mañana. Nadie quiere vivir un día malo dos veces ni obtener la ilusión de uno ideal.
Una peculiaridad que encuentro en mis sueños es que siempre comienzan como pesadillas, donde no hay brujas ni monstruos, o mansiones embrujadas, sino que habitan en él ciudades inmensas y poblados inverosímiles pero estos se hallan desiertos e invadidos por la niebla y la ruina. Como escenarios grises y cenicientos me persiguen a dónde quiera que vaya, y queda en mi poder la tarea de volverlos a la vida e impregnarlos del perfume de las historias que quedan en mis recuerdos. Sin embargo, no todas las historias de la memoria son dulces y armoniosas, ya que algunas ocultan una amarga sensación y un dejo a oscuridad. Y precisamente con esos recuerdos, las ciudades y pueblos de mis mundos imaginarios comienzan a llenarse de criaturas imposibles y sonidos de ultratumba. Entonces, la pesadilla se transforma en oscuridad.
Por eso, el control en estos mundos es esencial. Tomar las riendas de los mismos depende de cada uno de nosotros, porque este grupo del que hablo no lo forman seres sobrenaturales o humanos prodigio, sino aquellas personas que utilizan el arma más poderosa que tenemos, y ella es nuestra imaginación. Así que es necesario y un objetivo extremadamente valioso el de hacerla crecer y enriquecerla con mundos imaginarios en vela y sueños eternos de grandeza.
Porque con la imaginación podemos matar dragones que guardan castillos, hallar tesoros piratas escondidos en playas gigantes o viajar al espacio a planetas lejanos. Pero sin ella, es muy probable que nos zambullamos de lleno en la oscuridad de nuestros mundos internos de pesadilla.
Muy buena entrada. La mayoría de mis sueños son de premonición. Por ello les presto mucha atención.
ResponderBorrarun abraxo!
¡Y hacés bien! Gracias por pasar por el blog. Saludos.
BorrarBuena entrada. Creo que manejo bien a mi imaginación, pero solo cuando estoy despierta, porque cuando duermo se vuelve muy vengativa. :)
ResponderBorrarUn saludo y gracias por pasar por mi blog.
Gracias por el comentario. Y es verdad, a veces la mente es la mejor ejecutora de venganzas contra nosotros mismos. En fin, hay que saberla controlar. Jeje. Saludos.
BorrarYo tambien sueño mucho, claro que también duermo mucho, jajaja.
ResponderBorrarMe ha encantado tu reportaje.
Espero que no te hayan pillado las inundaciones. Saludos a todos los argentinos, especialmente para ti
Jajaja ¡Gracias! No, por suerte no me tocó encontrarme con un metro de agua en el living pero a mucha gente sí. Te mando un abrazo.
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