Así como en todas las cosas, todo tiene un comienzo, una patada inicial. Y qué mejor ilustración que la de un camino, a riesgo de sonar cliché si se permite. Éste particular camino se va haciendo a medida que se avanza por él y depende de cada uno la velocidad a la que se lo hace. Pero este camino no es igual al resto. Es único y singular, ya que no tiene final, por lo menos que sea conocido por ninguno de nosotros. El destino es incierto desde que comenzamos a caminar y no se hace claro en ningún momento. Puede ser que veamos sombras o reflejos en el horizonte pero eso no significa que sean el final o lo que nos aguarda más adelante. Incluso puede ser que ni siquiera sean reales y que sean solo una consecuencia del largo viaje que llevamos. Por ello, siempre hay que seguir caminando, aunque las cosas parezcan difíciles en la distancia.
Muchas veces vamos a poder encontrarnos con otras personas construyendo su propio camino cerca del nuestro y podremos elegir si continuar juntos o separarnos. Esta elección es muy importante ya que dos caminos bien hechos son más fuertes que uno solo, debido a que si uno encuentra baches el otro puede ayudar a sortearlos. Pero si un camino es débil, es muy probable que el otro se debilite también. También, a lo largo del trayecto, podemos encontrarnos no solo con obstáculos y precipicios sino que con otros caminos que quieran transitar por el mismo lugar que nosotros o que quieran pasar por delante nuestro, bloqueándonos el paso. Afortunadamente, existen puentes y túneles que nos pueden ayudar a sortearlos.
A los lados del camino, hay lugares tanto hermosos y llenos de color como lúgubres y opacos, dolidos. Solo hay que saber buscar y observar, para que nuestro viaje sea lo más placentero posible. En mi caso, los lugares que quiero transitar son aquellos en dónde predominan el uso de las palabras, los microfilmes las cintas de vinilo, la pluma y el papel y la esencia a óleo fresco. Términos mundanamente conocidos como literatura y el arte.
En este día, yo inicio mi camino. No sé a dónde me va a llevar o por qué lugares va a ir. Pero sé algo que voy a hacer y eso es... seguir caminando.
Gracias por dejar tu huella en mi blog que me trae de tu mano hasta tu rincón, veo que eres nuevo aquí, por eso he preferido dejar mi huella en tu primera entrada, para darte la bienvenida.
ResponderBorrarSigue, caminando, lo estás haciendo genial, no te detengas, aunque no sepas a qué lugar te llevará.
Saludos.
¡Gracias María! No sé como pude haber vivido tanto tiempo sin esto. Es muy liberador. Muy bueno tu blog también. Y nuevamente, gracias por la bienvenida.
BorrarSaludos.